Impecable y claramente lúcido como siempre, mi admirable amigo
Y como de costumbre, creo que apuntas una vez más en una dirección que debe hacernos reflexionar. Ya sabes, yo y mis paranoias epistemológicas...pero, en fin, en este caso tus palabras me mueven a pensar en la siguiente cuestión: ¿qué es lo que subyace al hecho de seguir aferrándonos a las explicaciones
tradicionales en determinadas terapias alternativas, cuando la evidencia científica está empezando a dar luz a las causas por las cuales algunos de estos métodos sí son eficaces? es decir, ¿por qué seguir aferrados a antiguos paradigmas, parafraseando a Kuhn, y permanecer resistentes al cambio? ¿Por qué seguir aferrados al Inn y al Yang cuando la Acupuntura Contemporánea explica los mismo beneficios de manera científica en términos de inmunlogía?
Entre estas terapias podríamos citar además de la acupuntura, la homeopatía; naturalmente aspectos muy amplios de la propia osteopatía o la proloterapia.
Creo que un motivo, puede ser la simple inercia y el vértigo a ese mismo cambio. La desidia, en última instancia.
Sin embargo, no es obtuso pensar que debe existir algo más profundo que nos obliga a seguir aferrados a estos paradigmas.
En otras palabras, ¿qué subyace a estos modelos que tanto nos atrae? Postulo que una de estas causas, pordía ser que en ellos encontramos claros elementos de
pensamiento mágico. El
pensamiento mágico en realidad es algo muy serio y muy estudiado en antropología, y se podría definir como aquel tipo de
razonamiento que indaga en las causalidades de los procesos de manera no científica. Cuidado. El pensamiento mágico no tiene por qué tener una connotación peyorativa; fue y sigue siendo fundamental en determinados procesos de razonamiento humano.
Es curioso, pero creo que un tema interesante sobre el cual "filosofar", sería analizar los elementos comunes de pensamiento mágico implícitos o explícitos en las explicaciones o los modelos paradigmáticos de todas y cada una de las terapias alternativas. Pensaré en ello.
En cualquier caso, nos podríamos preguntar ¿qué relevancia tiene todo esto? Precisamente y volviendo una vez más a Jung, podría ocurrir que
dichas características de pensamiento mágico presente en la percepción de todos los seres humanos en todas las culturas, formen parte de una u otra manera del entramado del inconsciente colectivo de las ideas sobre la salud, la enfermedad y la terapéutica.
¿Y qué implicaciones podría tener todo esto? Que en lo referente a la
salud-enfermedad, aspectos del pensamiento mágico están en la génesis y el corazón de parte sustancial del sistema de creencias de los pacientes. Sabemos por el conocimiento científico, que las creencias cobran muchisima importancia en la recuperación de los pacientes. Esta idea, me sugiere a pensar que la aparente resistencia al cambio de paradigma de estas terapias, en el fondo es un intento de no perder lo que en realidad -y desde un punto de vista de generación de inputs en los pacientes...pero también en los terapeutas!!!!- las hacen válidas. Es decir, hay pacientes que para curarse
necesitan saber que mueven su energía. Hay pacientes con aversión a todo lo farmacológico-alópata, que sin embargo
son receptivos ante un medicamento natural, aunque esté tratado química e industrialmente igual que el primero.... pero es que además,
hay terapeutas que para curar, necesitan creer que mueven energías o reequilibran estructuras sutiles!!!!
¿Esta necesidad de que me muevan la energía, de la certeza de estar tomando algún producto natural y por lo tanto inocuo (?), así como la idea de que me están reequilibrando el organismo, bien estructural, bien funcionalmente... no forma parte esencial del sistema de creencias de tantos y tantos pacientes? En tanto que si así es resulta efectivo, ¿no será del todo lícito para quienes las practican ofrecer una cierta resistencia a un cambio de paradigma cientifico, so pena o miedo de perder esta conexión con el pensamiento mágico subyacente al inconsciente colectivo de los usuarios con respecto a la salud, la enfermedad y la terapia?
Y planteando la pregunta desde la óptica del terapeuta, ¿será igual de eficaz para él la aplicación de la técnica si se sigue un razonmiento causal no-científico que si se sigue un razonamiento causal de los procesos de naturaleza científica?
En otras palabras: ¿seguimos aferrados a los paradigmas energéticos/holísticos por simple
inercia? ¿por seguir reforzando ese necesario input en los pacientes que conecta con
creencias de pensamiento mágico sobre los procesos terapéuticos presentes en el inconsciente colectivo? ¿o lo hacemos para reforzar nuestras propias creencias como
terapeutas, algo que también se ha demostrado vital en el proceso de resolución de un cuadro patológico?